El panorama económico está cambiando drásticamente este año. Estamos presenciando un cambio de política notable hacia la aceleración del crecimiento, en lugar de la restricción convencional. La próxima administración está tomando medidas audaces para mantener la economía en pleno rendimiento. Ya sea a través de estímulos fiscales, flexibilidad regulatoria o acomodación monetaria, la trayectoria parece encaminada a una expansión sostenida. Y, francamente, las probabilidades parecen favorables para lograrlo. Este entorno importa para los mercados. Un crecimiento acelerado suele redefinir los flujos de capital, el apetito por el riesgo y las valoraciones de los activos en general. Para quienes siguen las tendencias macroeconómicas y la exposición de las carteras, estas corrientes económicas merecen una atención cercana.
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El panorama económico está cambiando drásticamente este año. Estamos presenciando un cambio de política notable hacia la aceleración del crecimiento, en lugar de la restricción convencional. La próxima administración está tomando medidas audaces para mantener la economía en pleno rendimiento. Ya sea a través de estímulos fiscales, flexibilidad regulatoria o acomodación monetaria, la trayectoria parece encaminada a una expansión sostenida. Y, francamente, las probabilidades parecen favorables para lograrlo. Este entorno importa para los mercados. Un crecimiento acelerado suele redefinir los flujos de capital, el apetito por el riesgo y las valoraciones de los activos en general. Para quienes siguen las tendencias macroeconómicas y la exposición de las carteras, estas corrientes económicas merecen una atención cercana.