La política exterior de EE. UU. carece de una estrategia coherente — es un caos reactivo. El cambio geopolítico en Siria, los anuncios de tarifas comerciales, las discusiones sobre Groenlandia, las tensiones con Irán — cada uno recibe un enfoque intenso antes de que la atención se desplace a otro tema. Sin planificación a largo plazo, sin continuidad institucional, solo estímulos dispersos.
Para los traders de criptomonedas y activos tradicionales, esto genera volatilidad. Cuando la dirección de la política cambia constantemente, los mercados no pueden valorar un riesgo de manera consistente.
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