De niño, al leer libros de historias, siempre había ese tipo de escenas. En la entrada del pueblo había un camino recién construido, y cuando se colocó la primera capa, nadie lo usaba, todos pensaban que era lento, demasiado polvoriento y que no podían ver el final. Solo unos pocos pasaban todos los días a mirar, pisaban dos veces, y anotaban qué piedra estaba suelta o qué tramo de camino aún no estaba terminado. Cuando un día el camino realmente estuvo listo y comenzaron a pasar los coches, las personas que habían pasado primero por allí, en realidad, eran las que mejor sabían cómo recorrer ese camino. Últimamente, he estado leyendo
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De niño, al leer libros de historias, siempre había ese tipo de escenas. En la entrada del pueblo había un camino recién construido, y cuando se colocó la primera capa, nadie lo usaba, todos pensaban que era lento, demasiado polvoriento y que no podían ver el final. Solo unos pocos pasaban todos los días a mirar, pisaban dos veces, y anotaban qué piedra estaba suelta o qué tramo de camino aún no estaba terminado. Cuando un día el camino realmente estuvo listo y comenzaron a pasar los coches, las personas que habían pasado primero por allí, en realidad, eran las que mejor sabían cómo recorrer ese camino. Últimamente, he estado leyendo