Hoy lloviendo, el tráfico en la calle estaba tan congestionado que casi dudé de mi vida, el café que puse en la mesa ya estaba frío... Por casualidad revisé los NFT artísticos que compré este año, de repente pensé que el tema de los impuestos no debería retrasarse hasta fin de año. En pocas palabras: cada vez que hago una transacción o transferencia, primero guardo una captura de pantalla, el hash de la transacción, la factura de la plataforma en una carpeta fija, y de paso anoto “por qué compré / de dónde vi la narrativa”, para que no quede solo una pila de direcciones y no pueda relacionar las emociones y los costos.



Últimamente los monederos hardware están agotados, hay muchos enlaces de phishing, y cuanto más caótico está todo, más fácil es perder el control y olvidar los registros. De todos modos, ahora prefiero ir más despacio, verificar la dirección antes de transferir, y guardar los registros inmediatamente después de completar la transferencia... No busco ser muy profesional, al menos para no volverme loco a fin de año. Así quedamos.
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