La industria de las criptomonedas en EE. UU. enfrenta un desafío persistente: la incertidumbre regulatoria se ha convertido en la exodus invisible de la industria. Durante años, la falta de directrices claras ha incentivado a las empresas de activos digitales a trasladar sus operaciones a jurisdicciones con marcos regulatorios más transparentes. La senadora Cynthia Lummis lidera ahora un esfuerzo bipartidista para revertir esta tendencia estableciendo reglas integrales para los mercados de criptomonedas regulados, con el objetivo de mantener la innovación y la inversión de capital dentro de las fronteras americanas.
El problema: Ambigüedad regulatoria que impulsa la innovación en el extranjero
Lummis destacó el problema principal en declaraciones recientes: una supervisión vaga y fragmentada ha creado una pesadilla de cumplimiento para las empresas nacionales. Cuando los reguladores envían señales contradictorias sobre qué agencias tienen autoridad sobre diferentes tipos de activos, las empresas enfrentan decisiones imposibles: cumplir con directrices contradictorias o trasladarse al extranjero. Este arbitraje regulatorio ya ha costado a EE. UU. talento innovador y despliegue de capital significativos. En contraste, países con marcos más claros han comenzado a atraer los proyectos y talentos que de otro modo habrían permanecido en Estados Unidos.
La legislación propuesta aborda directamente esta brecha estableciendo qué regulador supervisa qué activos, un requisito fundamental para cualquier infraestructura de mercado funcional.
Soluciones propuestas: Claridad en la jurisdicción entre la SEC y la CFTC
El proyecto de ley bipartidista sobre activos digitales lograría lo que años de reglas fragmentadas no pudieron: definir explícitamente los roles de la Comisión de Bolsa y Valores (SEC) y la Comisión de Comercio de Futuros de Materias Primas (CFTC) en los ecosistemas de criptomonedas regulados. En lugar de permitir que las agencias compitan por autoridad, la legislación traza líneas funcionales basadas en las características de los activos.
Los reguladores de valores (SEC) supervisarían tokens que funcionan como inversiones o instrumentos de deuda, mientras que los reguladores de commodities (CFTC) manejarían activos sin contratos de inversión ni reclamaciones de pago. Esta distinción aporta claridad a los proyectos de tokens que buscan lanzar en el mercado estadounidense, permitiendo a los desarrolladores entender sus obligaciones de cumplimiento desde el principio en lugar de descubrirlo a través de acciones de cumplimiento.
Más allá de definir la jurisdicción, Lummis también aboga por medidas de alivio específicas. Su propuesta, la Ley Bitcoin ACT, autorizaría al gobierno federal a comprar hasta un millón de Bitcoin como reserva estratégica nacional, una estrategia de reserva de valor a largo plazo. Además, respalda un proyecto de ley que exime las transacciones de criptomonedas por menos de $300 de impuestos sobre ganancias de capital, reconociendo que la adopción minorista requiere reducir la fricción en las transacciones para el uso cotidiano.
Integración bancaria: Ampliando servicios bajo supervisión federal
Un componente importante del marco implica incorporar a las instituciones financieras tradicionales en la participación regulada en criptomonedas. La legislación propuesta permitiría a los grandes bancos ofrecer servicios de custodia, staking y pagos para activos digitales, pero de manera crucial, bajo la supervisión bancaria federal existente en lugar de directrices regulatorias ad hoc.
Este enfoque satisface múltiples intereses: los consumidores acceden a servicios de criptomonedas a través de instituciones financieras confiables; los bancos pueden diversificar sus fuentes de ingreso dentro de un marco predecible; y los reguladores extienden una supervisión coherente al sector. Al canalizar los servicios de criptomonedas a través del sistema bancario, la legislación crea un perímetro supervisor claro que elimina las sombras regulatorias donde el cumplimiento se vuelve ambiguo.
Cronograma y apuestas: ¿Qué sigue para la regulación de criptomonedas antes de 2027?
La senadora Lummis ha confirmado que su mandato en el Senado concluye en 2027 y ha señalado que avanzar en la legislación sobre criptomonedas sigue siendo su prioridad durante este período final. La urgencia es real: otros países no esperan. El marco MiCA de la Unión Europea, la claridad regulatoria de Singapur y otros enfoques proactivos ya están atrayendo proyectos de criptomonedas que de otro modo se desarrollarían en Estados Unidos.
La legislación pendiente enfrentará los obstáculos típicos del Congreso—prioridades en competencia, aportes de agencias regulatorias y cabildeo de la industria. Sin embargo, un consenso creciente entre legisladores de ambos partidos sugiere que el apetito político por marcos regulatorios de criptomonedas está fortaleciéndose. Si se aprueba antes de la fecha límite de 2027, el proyecto de ley podría transformar fundamentalmente cómo operan los activos digitales en los mercados estadounidenses, convirtiendo la ambigüedad regulatoria en certeza estructural y potencialmente revertir la migración offshore que ha definido los últimos años.
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El senador Lummis defiende un marco para mercados de criptomonedas regulados ante el cambio offshore
La industria de las criptomonedas en EE. UU. enfrenta un desafío persistente: la incertidumbre regulatoria se ha convertido en la exodus invisible de la industria. Durante años, la falta de directrices claras ha incentivado a las empresas de activos digitales a trasladar sus operaciones a jurisdicciones con marcos regulatorios más transparentes. La senadora Cynthia Lummis lidera ahora un esfuerzo bipartidista para revertir esta tendencia estableciendo reglas integrales para los mercados de criptomonedas regulados, con el objetivo de mantener la innovación y la inversión de capital dentro de las fronteras americanas.
El problema: Ambigüedad regulatoria que impulsa la innovación en el extranjero
Lummis destacó el problema principal en declaraciones recientes: una supervisión vaga y fragmentada ha creado una pesadilla de cumplimiento para las empresas nacionales. Cuando los reguladores envían señales contradictorias sobre qué agencias tienen autoridad sobre diferentes tipos de activos, las empresas enfrentan decisiones imposibles: cumplir con directrices contradictorias o trasladarse al extranjero. Este arbitraje regulatorio ya ha costado a EE. UU. talento innovador y despliegue de capital significativos. En contraste, países con marcos más claros han comenzado a atraer los proyectos y talentos que de otro modo habrían permanecido en Estados Unidos.
La legislación propuesta aborda directamente esta brecha estableciendo qué regulador supervisa qué activos, un requisito fundamental para cualquier infraestructura de mercado funcional.
Soluciones propuestas: Claridad en la jurisdicción entre la SEC y la CFTC
El proyecto de ley bipartidista sobre activos digitales lograría lo que años de reglas fragmentadas no pudieron: definir explícitamente los roles de la Comisión de Bolsa y Valores (SEC) y la Comisión de Comercio de Futuros de Materias Primas (CFTC) en los ecosistemas de criptomonedas regulados. En lugar de permitir que las agencias compitan por autoridad, la legislación traza líneas funcionales basadas en las características de los activos.
Los reguladores de valores (SEC) supervisarían tokens que funcionan como inversiones o instrumentos de deuda, mientras que los reguladores de commodities (CFTC) manejarían activos sin contratos de inversión ni reclamaciones de pago. Esta distinción aporta claridad a los proyectos de tokens que buscan lanzar en el mercado estadounidense, permitiendo a los desarrolladores entender sus obligaciones de cumplimiento desde el principio en lugar de descubrirlo a través de acciones de cumplimiento.
Más allá de definir la jurisdicción, Lummis también aboga por medidas de alivio específicas. Su propuesta, la Ley Bitcoin ACT, autorizaría al gobierno federal a comprar hasta un millón de Bitcoin como reserva estratégica nacional, una estrategia de reserva de valor a largo plazo. Además, respalda un proyecto de ley que exime las transacciones de criptomonedas por menos de $300 de impuestos sobre ganancias de capital, reconociendo que la adopción minorista requiere reducir la fricción en las transacciones para el uso cotidiano.
Integración bancaria: Ampliando servicios bajo supervisión federal
Un componente importante del marco implica incorporar a las instituciones financieras tradicionales en la participación regulada en criptomonedas. La legislación propuesta permitiría a los grandes bancos ofrecer servicios de custodia, staking y pagos para activos digitales, pero de manera crucial, bajo la supervisión bancaria federal existente en lugar de directrices regulatorias ad hoc.
Este enfoque satisface múltiples intereses: los consumidores acceden a servicios de criptomonedas a través de instituciones financieras confiables; los bancos pueden diversificar sus fuentes de ingreso dentro de un marco predecible; y los reguladores extienden una supervisión coherente al sector. Al canalizar los servicios de criptomonedas a través del sistema bancario, la legislación crea un perímetro supervisor claro que elimina las sombras regulatorias donde el cumplimiento se vuelve ambiguo.
Cronograma y apuestas: ¿Qué sigue para la regulación de criptomonedas antes de 2027?
La senadora Lummis ha confirmado que su mandato en el Senado concluye en 2027 y ha señalado que avanzar en la legislación sobre criptomonedas sigue siendo su prioridad durante este período final. La urgencia es real: otros países no esperan. El marco MiCA de la Unión Europea, la claridad regulatoria de Singapur y otros enfoques proactivos ya están atrayendo proyectos de criptomonedas que de otro modo se desarrollarían en Estados Unidos.
La legislación pendiente enfrentará los obstáculos típicos del Congreso—prioridades en competencia, aportes de agencias regulatorias y cabildeo de la industria. Sin embargo, un consenso creciente entre legisladores de ambos partidos sugiere que el apetito político por marcos regulatorios de criptomonedas está fortaleciéndose. Si se aprueba antes de la fecha límite de 2027, el proyecto de ley podría transformar fundamentalmente cómo operan los activos digitales en los mercados estadounidenses, convirtiendo la ambigüedad regulatoria en certeza estructural y potencialmente revertir la migración offshore que ha definido los últimos años.