El euro se ha mostrado sólido en las operaciones de la mañana en Asia, manteniéndose cerca de 1.1710 en el tipo de cambio EUR/USD, reflejando un optimismo de los inversores respecto a las perspectivas económicas de la Unión Europea. La postura política reciente del Banco Central Europeo respalda esta estabilidad: el Consejo de Gobierno decidió mantener las tasas de interés sin cambios, transmitiendo al mercado señales positivas sobre la resiliencia de la economía de la zona euro.
Cambio en la política del Banco Central Europeo
Desde junio, el Banco Central Europeo ha mantenido la tasa de referencia en el 2.0%. La reunión de la semana pasada indicó que el ciclo de recortes de tasas podría estar llegando a su fin, ya que los responsables de la política monetaria revisaron al alza sus expectativas de crecimiento económico e inflación. La presidenta del BCE, Christine Lagarde, mencionó que enfrentan una incertidumbre significativa y evitó ofrecer orientación concreta sobre la dirección futura de la política. Este tono cauteloso llevó a los operadores a deducir que, al menos hasta junio del próximo año, las tasas podrían mantenerse estables.
Esta señal de pausa en la política monetaria respalda al euro. Cuando el mercado considera que el ciclo de flexibilización ha concluido, la moneda relacionada suele fortalecerse. La resistencia del euro frente al dólar refleja en parte este cambio en las expectativas.
Señales divergentes de la Reserva Federal
La situación al otro lado del Atlántico es más compleja. La Reserva Federal recortó las tasas en 25 puntos básicos en diciembre, estableciendo el rango objetivo de la tasa de fondos federales en 3.50%-3.75%. El presidente de la Fed, Jerome Powell, sugirió que es poco probable que haya más subidas de tasas en el corto plazo, ya que la institución mantiene una postura de “espera” para evaluar los próximos datos económicos.
Sin embargo, las expectativas del mercado difieren notablemente de las directrices oficiales de la Fed. La gráfica de puntos (dot plot) de la Reserva Federal indica que en 2026 podría ser necesaria solo una recesión adicional, pero los precios en el mercado, medidos por la herramienta CME FedWatch, son más agresivos, sugiriendo que podrían ocurrir dos o más recortes en 2024. Esta disparidad en las expectativas podría debilitar al dólar, beneficiando a los principales pares de divisas.
Perspectivas del tipo de cambio y sentimiento del mercado
Se espera que el volumen de operaciones esta semana sea moderado, ya que los participantes del mercado toman ganancias antes de las largas vacaciones. Este entorno podría favorecer que el EUR/USD se mantenga estable en niveles superiores.
Los pares cruzados como el euro contra el dólar australiano también fluctuarán en función de los cambios en la postura del BCE y la liquidez del dólar estadounidense. Cuando el BCE termina gradualmente su ciclo de recortes y la Fed continúa con una política flexible, aumenta el atractivo de los activos europeos.
Factores fundamentales que impulsan el euro
El euro es la moneda oficial de 20 países de la Unión Europea y se ha convertido en la segunda moneda de comercio global, después del dólar. En 2022, el euro representó el 31% del volumen total de operaciones en divisas, con un volumen diario superior a 2.2 billones de dólares. El EUR/USD, como el par más activo, representa aproximadamente el 30% del comercio global, seguido por EUR/JPY (4%), EUR/GBP (3%) y EUR/AUD (2%).
El Banco Central Europeo, como autoridad monetaria del área euro, tiene su sede en Frankfurt, Alemania, y es responsable de definir las tasas de interés y gestionar la política monetaria. Su misión principal es mantener la estabilidad de precios, controlando la inflación o estimulando el crecimiento económico. La tasa de interés es la principal herramienta para lograr este objetivo. Tasas relativamente altas —o expectativas de tasas más altas— suelen favorecer al euro, y viceversa.
Indicadores económicos clave y su impacto en la política
El Consejo de Gobierno del BCE celebra ocho reuniones al año, integradas por los presidentes de los bancos centrales de los países del euro y seis miembros permanentes, incluido el presidenta del BCE, Christine Lagarde. Juntos toman decisiones sobre la política monetaria.
Los datos de inflación en la zona euro, medidos por el índice de precios al consumidor armonizado (HICP), son un indicador clave. Si la inflación aumenta más de lo esperado, especialmente si supera el objetivo del 2% del BCE, la autoridad puede verse obligada a subir las tasas para recuperar el control. Por otro lado, tasas más altas suelen beneficiar al euro, ya que hacen que la zona euro sea más atractiva para los inversores globales, que pueden estacionar su capital allí.
Los datos económicos publicados reflejan la salud de la economía y pueden influir directamente en la dirección del euro. El PIB, los índices de gestores de compras (PMI) de manufactura y servicios, los datos de empleo y las encuestas de confianza del consumidor afectan la tendencia de esta moneda única. Un desempeño económico sólido favorece al euro, atrayendo inversión extranjera y posiblemente llevando al BCE a subir las tasas, fortaleciendo el euro. Por el contrario, datos económicos débiles suelen provocar caídas en el euro.
Las cuatro principales economías de la zona euro (Alemania, Francia, Italia y España) son especialmente relevantes, ya que representan el 75% del PIB del área.
El saldo comercial es otra estadística importante, que mide la diferencia entre los ingresos por exportaciones y los gastos en importaciones en un período determinado. Cuando un país exporta más de lo que importa, su moneda tiende a apreciarse por la demanda adicional de los compradores extranjeros. Por lo tanto, un saldo comercial positivo favorece a la moneda, mientras que uno negativo tiene el efecto contrario.
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El Banco Central Europeo insinúa una pausa en los recortes de tasas, el euro frente al dólar se mantiene por encima de 1.1700
El euro se ha mostrado sólido en las operaciones de la mañana en Asia, manteniéndose cerca de 1.1710 en el tipo de cambio EUR/USD, reflejando un optimismo de los inversores respecto a las perspectivas económicas de la Unión Europea. La postura política reciente del Banco Central Europeo respalda esta estabilidad: el Consejo de Gobierno decidió mantener las tasas de interés sin cambios, transmitiendo al mercado señales positivas sobre la resiliencia de la economía de la zona euro.
Cambio en la política del Banco Central Europeo
Desde junio, el Banco Central Europeo ha mantenido la tasa de referencia en el 2.0%. La reunión de la semana pasada indicó que el ciclo de recortes de tasas podría estar llegando a su fin, ya que los responsables de la política monetaria revisaron al alza sus expectativas de crecimiento económico e inflación. La presidenta del BCE, Christine Lagarde, mencionó que enfrentan una incertidumbre significativa y evitó ofrecer orientación concreta sobre la dirección futura de la política. Este tono cauteloso llevó a los operadores a deducir que, al menos hasta junio del próximo año, las tasas podrían mantenerse estables.
Esta señal de pausa en la política monetaria respalda al euro. Cuando el mercado considera que el ciclo de flexibilización ha concluido, la moneda relacionada suele fortalecerse. La resistencia del euro frente al dólar refleja en parte este cambio en las expectativas.
Señales divergentes de la Reserva Federal
La situación al otro lado del Atlántico es más compleja. La Reserva Federal recortó las tasas en 25 puntos básicos en diciembre, estableciendo el rango objetivo de la tasa de fondos federales en 3.50%-3.75%. El presidente de la Fed, Jerome Powell, sugirió que es poco probable que haya más subidas de tasas en el corto plazo, ya que la institución mantiene una postura de “espera” para evaluar los próximos datos económicos.
Sin embargo, las expectativas del mercado difieren notablemente de las directrices oficiales de la Fed. La gráfica de puntos (dot plot) de la Reserva Federal indica que en 2026 podría ser necesaria solo una recesión adicional, pero los precios en el mercado, medidos por la herramienta CME FedWatch, son más agresivos, sugiriendo que podrían ocurrir dos o más recortes en 2024. Esta disparidad en las expectativas podría debilitar al dólar, beneficiando a los principales pares de divisas.
Perspectivas del tipo de cambio y sentimiento del mercado
Se espera que el volumen de operaciones esta semana sea moderado, ya que los participantes del mercado toman ganancias antes de las largas vacaciones. Este entorno podría favorecer que el EUR/USD se mantenga estable en niveles superiores.
Los pares cruzados como el euro contra el dólar australiano también fluctuarán en función de los cambios en la postura del BCE y la liquidez del dólar estadounidense. Cuando el BCE termina gradualmente su ciclo de recortes y la Fed continúa con una política flexible, aumenta el atractivo de los activos europeos.
Factores fundamentales que impulsan el euro
El euro es la moneda oficial de 20 países de la Unión Europea y se ha convertido en la segunda moneda de comercio global, después del dólar. En 2022, el euro representó el 31% del volumen total de operaciones en divisas, con un volumen diario superior a 2.2 billones de dólares. El EUR/USD, como el par más activo, representa aproximadamente el 30% del comercio global, seguido por EUR/JPY (4%), EUR/GBP (3%) y EUR/AUD (2%).
El Banco Central Europeo, como autoridad monetaria del área euro, tiene su sede en Frankfurt, Alemania, y es responsable de definir las tasas de interés y gestionar la política monetaria. Su misión principal es mantener la estabilidad de precios, controlando la inflación o estimulando el crecimiento económico. La tasa de interés es la principal herramienta para lograr este objetivo. Tasas relativamente altas —o expectativas de tasas más altas— suelen favorecer al euro, y viceversa.
Indicadores económicos clave y su impacto en la política
El Consejo de Gobierno del BCE celebra ocho reuniones al año, integradas por los presidentes de los bancos centrales de los países del euro y seis miembros permanentes, incluido el presidenta del BCE, Christine Lagarde. Juntos toman decisiones sobre la política monetaria.
Los datos de inflación en la zona euro, medidos por el índice de precios al consumidor armonizado (HICP), son un indicador clave. Si la inflación aumenta más de lo esperado, especialmente si supera el objetivo del 2% del BCE, la autoridad puede verse obligada a subir las tasas para recuperar el control. Por otro lado, tasas más altas suelen beneficiar al euro, ya que hacen que la zona euro sea más atractiva para los inversores globales, que pueden estacionar su capital allí.
Los datos económicos publicados reflejan la salud de la economía y pueden influir directamente en la dirección del euro. El PIB, los índices de gestores de compras (PMI) de manufactura y servicios, los datos de empleo y las encuestas de confianza del consumidor afectan la tendencia de esta moneda única. Un desempeño económico sólido favorece al euro, atrayendo inversión extranjera y posiblemente llevando al BCE a subir las tasas, fortaleciendo el euro. Por el contrario, datos económicos débiles suelen provocar caídas en el euro.
Las cuatro principales economías de la zona euro (Alemania, Francia, Italia y España) son especialmente relevantes, ya que representan el 75% del PIB del área.
El saldo comercial es otra estadística importante, que mide la diferencia entre los ingresos por exportaciones y los gastos en importaciones en un período determinado. Cuando un país exporta más de lo que importa, su moneda tiende a apreciarse por la demanda adicional de los compradores extranjeros. Por lo tanto, un saldo comercial positivo favorece a la moneda, mientras que uno negativo tiene el efecto contrario.