Los ganar y perder en contratos no son tan misteriosos como parecen.
Observando, simplemente hay dos tipos de personas.
Unos se vuelven cada vez más estables. Antes de entrar al mercado, se hacen tres preguntas —¿desde dónde entrar?, ¿qué hacer si se equivocan?, ¿cuándo salir si aciertan? No se dejan llevar por una vela alcista grande, y mucho menos se dejan engañar por una falsa reversión en V. Solo actúan cuando su señal aparece. El take profit es para asegurar las ganancias en el sistema, el stop loss para conservar las fichas de la próxima jugada. Por supuesto, hay emociones, pero sus movimientos siempre siguen las reglas — así es un profesional.
El otro grupo se vuelve cada vez más desordenado. Cuando aparece una vela alcista grande, entran en pánico, piensan que van a perder toda la tendencia, y entran con todo en la posición. No cierran en pequeñas pérdidas, no cierran en pérdidas medias, y en pérdidas grandes todavía les cuesta más cerrar, hasta que al final la operación se convierte en una oración. "Creo que va a subir más", "si sube un poquito más, salgo" — cada vez que dicen algo así, su cuenta se reduce un poco más. Su línea de fondo es: mientras no queden arruinados, siempre hay una razón para seguir apostando.
En resumen, la diferencia en realidad son dos palabras.
Las personas autodisciplinadas ganan con reglas, los codiciosos apuestan por su estado de ánimo. Los primeros ven los contratos como un negocio, los segundos como una máquina para cambiar su suerte. Uno mira a largo plazo y busca estabilidad, el otro se obsesiona con las ganancias a corto plazo, y el resultado final suele ser incomparable.
El mercado de contratos realmente no prueba cuán buena es tu técnica, sino tu autocontrol. Hay pocos que puedan vencer al mercado, pero hay tantos que se vencen a sí mismos — y eso da miedo. Esa es la realidad en el mundo de las criptomonedas.
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Los ganar y perder en contratos no son tan misteriosos como parecen.
Observando, simplemente hay dos tipos de personas.
Unos se vuelven cada vez más estables. Antes de entrar al mercado, se hacen tres preguntas —¿desde dónde entrar?, ¿qué hacer si se equivocan?, ¿cuándo salir si aciertan? No se dejan llevar por una vela alcista grande, y mucho menos se dejan engañar por una falsa reversión en V. Solo actúan cuando su señal aparece. El take profit es para asegurar las ganancias en el sistema, el stop loss para conservar las fichas de la próxima jugada. Por supuesto, hay emociones, pero sus movimientos siempre siguen las reglas — así es un profesional.
El otro grupo se vuelve cada vez más desordenado. Cuando aparece una vela alcista grande, entran en pánico, piensan que van a perder toda la tendencia, y entran con todo en la posición. No cierran en pequeñas pérdidas, no cierran en pérdidas medias, y en pérdidas grandes todavía les cuesta más cerrar, hasta que al final la operación se convierte en una oración. "Creo que va a subir más", "si sube un poquito más, salgo" — cada vez que dicen algo así, su cuenta se reduce un poco más. Su línea de fondo es: mientras no queden arruinados, siempre hay una razón para seguir apostando.
En resumen, la diferencia en realidad son dos palabras.
Las personas autodisciplinadas ganan con reglas, los codiciosos apuestan por su estado de ánimo. Los primeros ven los contratos como un negocio, los segundos como una máquina para cambiar su suerte. Uno mira a largo plazo y busca estabilidad, el otro se obsesiona con las ganancias a corto plazo, y el resultado final suele ser incomparable.
El mercado de contratos realmente no prueba cuán buena es tu técnica, sino tu autocontrol. Hay pocos que puedan vencer al mercado, pero hay tantos que se vencen a sí mismos — y eso da miedo. Esa es la realidad en el mundo de las criptomonedas.