#稳定币生态发展 Las stablecoins manejaron un volumen de pagos superior a 9 billones de dólares en 2023, una cifra que merece atención. Lo más importante es el cambio en el marco narrativo: de la especulación minorista de precios a la construcción de infraestructura financiera por parte de las instituciones.
JPMorgan en liquidaciones en Solana, el fondo BUIDL de BlackRock en funcionamiento, y Goldman Sachs promoviendo la tokenización, no son solo estrategias de marketing, sino decisiones reales de los departamentos de CFO y gestión de riesgos. Su enfoque está en costos, eficiencia y cumplimiento, no en el retorno de inversión.
La madurez del entorno regulatorio es un desencadenante clave: marcos de custodia mejorados, reglas contables claras y una regulación que pasa de la confrontación a la participación. Esto significa que llevar las stablecoins a la cadena ya no es una apuesta arriesgada, sino una opción controlada. Las stablecoins han pasado de ser un complemento en el criptoespacio a un tema de estabilidad financiera, y este cambio en la postura regulatoria confirma su impacto sistémico.
Desde la perspectiva de la cadena, la participación a nivel institucional impulsará un crecimiento real del ecosistema de stablecoins — no volatilidad impulsada por la especulación, sino flujo generado por casos de uso. La eficiencia en liquidaciones pasa de días a minutos, lo cual representa una verdadera generación de valor.
Lo que hay que seguir de cerca son las transferencias de stablecoins de gran volumen, las actividades de puentes cross-chain y los movimientos en la cadena de las instituciones custodias. La señal de entrada de las instituciones está oculta en los datos en la cadena.
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#稳定币生态发展 Las stablecoins manejaron un volumen de pagos superior a 9 billones de dólares en 2023, una cifra que merece atención. Lo más importante es el cambio en el marco narrativo: de la especulación minorista de precios a la construcción de infraestructura financiera por parte de las instituciones.
JPMorgan en liquidaciones en Solana, el fondo BUIDL de BlackRock en funcionamiento, y Goldman Sachs promoviendo la tokenización, no son solo estrategias de marketing, sino decisiones reales de los departamentos de CFO y gestión de riesgos. Su enfoque está en costos, eficiencia y cumplimiento, no en el retorno de inversión.
La madurez del entorno regulatorio es un desencadenante clave: marcos de custodia mejorados, reglas contables claras y una regulación que pasa de la confrontación a la participación. Esto significa que llevar las stablecoins a la cadena ya no es una apuesta arriesgada, sino una opción controlada. Las stablecoins han pasado de ser un complemento en el criptoespacio a un tema de estabilidad financiera, y este cambio en la postura regulatoria confirma su impacto sistémico.
Desde la perspectiva de la cadena, la participación a nivel institucional impulsará un crecimiento real del ecosistema de stablecoins — no volatilidad impulsada por la especulación, sino flujo generado por casos de uso. La eficiencia en liquidaciones pasa de días a minutos, lo cual representa una verdadera generación de valor.
Lo que hay que seguir de cerca son las transferencias de stablecoins de gran volumen, las actividades de puentes cross-chain y los movimientos en la cadena de las instituciones custodias. La señal de entrada de las instituciones está oculta en los datos en la cadena.