A medida que las tensiones globales aumentan y el ruido político interno se intensifica, 2026 se perfila como el año en que los inversores cambiarán drásticamente hacia apuestas más seguras. Cuando el mundo se vuelve más caótico, el dinero fluye de manera predecible: alejándose del riesgo y hacia refugios. Ya sea oro, bonos o criptomonedas defensivas, el apetito por la estabilidad está superando al apetito por apuestas arriesgadas en este momento. El patrón es claro: la incertidumbre genera cautela, y la cautela redefine las carteras.
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A medida que las tensiones globales aumentan y el ruido político interno se intensifica, 2026 se perfila como el año en que los inversores cambiarán drásticamente hacia apuestas más seguras. Cuando el mundo se vuelve más caótico, el dinero fluye de manera predecible: alejándose del riesgo y hacia refugios. Ya sea oro, bonos o criptomonedas defensivas, el apetito por la estabilidad está superando al apetito por apuestas arriesgadas en este momento. El patrón es claro: la incertidumbre genera cautela, y la cautela redefine las carteras.