Un carácter, un sueño, que atraviesa toda la vida.
Algunas obsesiones nunca desaparecen, solo esperan el momento adecuado.
La gran apuesta de 1999
En marzo de 1999, en Palo Alto, un emprendedor de 27 años hizo algo que en ese momento casi nadie entendía. Apostó todos los 22 millones de dólares que había ganado vendiendo su anterior empresa y fundó un sitio llamado X.com.
En aquella época, Silicon Valley todavía estaba dominada por Yahoo y AOL, y Internet era igual a los portales web. En una era de acceso telefónico y sonidos estruendosos de módem, hablar de "banca en línea" era como vender cohetes en la era de los carruajes.
Pero la ambición de este joven sudafricano iba mucho más allá. X.com no era solo un banco en línea; quería crear un sistema operativo financiero en la red, donde las transferencias, inversiones, préstamos, seguros y consumos financieros fluyeran en una sola plataforma. Nadie podía imaginar ese escenario en aquel entonces.
Los élites de Silicon Valley discutían entre sí, algunos decían que era la locura de un lunático. Con una velocidad de conexión de 28.8K, abrir una página web ya tomaba medio minuto, ¿esperas que los usuarios hagan transferencias a esa velocidad? Suena como una broma de mal gusto.
El golpe de realidad llegó rápidamente. Un año después, X.com se vio obligado a fusionarse con otra compañía de pagos, Confinity. En teoría, era una unión de fuerzas, pero en realidad se convirtió en una lucha de poder en Silicon Valley. El equipo de élite de Stanford despreciaba el estilo de trabajo de los más radicales, considerándolos imprudentes y sin método.
¿Y qué pasó al final? La compañía fusionada cambió su nombre a PayPal, pero ese sueño original quedó aplazado. Veintiséis años después, cuando X se lanzó como plataforma de pagos sociales, la visión de aquel joven de entonces finalmente encontró su momento.
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ruggedNotShrugged
· hace1h
Una letra tarda 26 años en dar la vuelta, esa es la suerte de Web3 — ser demasiado avanzado y que nadie crea en ello
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BrokenYield
· hace11h
ngl toda la narrativa de "visión adelantada a su tiempo" suena diferente cuando te das cuenta del riesgo sistémico que básicamente fue ignorado... a 28.8k de velocidad y están hablando de monopolio fintech? eso no es visionario, eso es solo una proporción de apalancamiento descontrolada lmao
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LiquidatedThrice
· hace11h
ngl Así es como debería ser el largo plazo, resistiendo 26 años sin rendirse, ¡impresionante!
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GasFeePhobia
· hace11h
Jaja, esto es lo que quería decir, algunos sueños simplemente trascienden su época... Después de ser forzado a comprometerme durante 26 años, finalmente llegué al escenario real, la verdad es que es un poco desesperante.
Un carácter, un sueño, que atraviesa toda la vida.
Algunas obsesiones nunca desaparecen, solo esperan el momento adecuado.
La gran apuesta de 1999
En marzo de 1999, en Palo Alto, un emprendedor de 27 años hizo algo que en ese momento casi nadie entendía. Apostó todos los 22 millones de dólares que había ganado vendiendo su anterior empresa y fundó un sitio llamado X.com.
En aquella época, Silicon Valley todavía estaba dominada por Yahoo y AOL, y Internet era igual a los portales web. En una era de acceso telefónico y sonidos estruendosos de módem, hablar de "banca en línea" era como vender cohetes en la era de los carruajes.
Pero la ambición de este joven sudafricano iba mucho más allá. X.com no era solo un banco en línea; quería crear un sistema operativo financiero en la red, donde las transferencias, inversiones, préstamos, seguros y consumos financieros fluyeran en una sola plataforma. Nadie podía imaginar ese escenario en aquel entonces.
Los élites de Silicon Valley discutían entre sí, algunos decían que era la locura de un lunático. Con una velocidad de conexión de 28.8K, abrir una página web ya tomaba medio minuto, ¿esperas que los usuarios hagan transferencias a esa velocidad? Suena como una broma de mal gusto.
El golpe de realidad llegó rápidamente. Un año después, X.com se vio obligado a fusionarse con otra compañía de pagos, Confinity. En teoría, era una unión de fuerzas, pero en realidad se convirtió en una lucha de poder en Silicon Valley. El equipo de élite de Stanford despreciaba el estilo de trabajo de los más radicales, considerándolos imprudentes y sin método.
¿Y qué pasó al final? La compañía fusionada cambió su nombre a PayPal, pero ese sueño original quedó aplazado. Veintiséis años después, cuando X se lanzó como plataforma de pagos sociales, la visión de aquel joven de entonces finalmente encontró su momento.