
Una clave criptográfica es un dato numérico que controla los procesos de cifrado, descifrado y autorización de firmas. Define quién puede acceder a la información y quién puede ejecutar operaciones válidas.
Piense en la clave criptográfica como la “llave de una puerta cerrada”: si tiene la llave correcta, podrá desbloquear información o autorizar transacciones; de lo contrario, el acceso será denegado. Existen dos tipos principales: claves simétricas y asimétricas. La clave simétrica funciona como una llave compartida, ya que ambas partes utilizan la misma clave para cifrar y descifrar. Las claves asimétricas funcionan en pares: clave privada y clave pública. La clave privada sirve para firmar o descifrar, mientras que la clave pública se utiliza para verificar o cifrar.
Las claves criptográficas se generan a partir de fuentes de aleatoriedad de alta calidad y pueden respaldarse en un formato legible mediante frases mnemotécnicas.
Paso 1: Recoja suficiente aleatoriedad. La aleatoriedad (o entropía) es una fuente impredecible de valores, normalmente obtenida de movimientos del ratón, entradas de teclado o generadores de números aleatorios por hardware.
Paso 2: Genere la clave mediante algoritmos. Las claves simétricas suelen ser secuencias aleatorias de bits. En el caso de las asimétricas, la clave privada se crea a partir de datos aleatorios y, a partir de ella, se deriva la clave pública aplicando reglas específicas.
Paso 3: Derive la dirección. Una dirección blockchain es un identificador corto que se obtiene a partir de la clave pública mediante funciones hash y otros procesos, de forma similar a una tarjeta de pago.
Paso 4: Respaldo y representación. Muchas carteras ofrecen una “frase mnemotécnica”, un conjunto de palabras legibles que representan la semilla de su clave, facilitando su anotación y almacenamiento fuera de línea.
Las claves criptográficas son esenciales en la comunicación segura, ya que garantizan que solo las partes autorizadas puedan leer los mensajes.
En el caso de claves simétricas, emisor y receptor utilizan la misma clave para cifrar y descifrar mensajes. Este sistema es rápido y adecuado para cifrado local de datos o cuando ambas partes han compartido la clave de manera segura.
En las claves asimétricas, el destinatario proporciona su clave pública y el remitente la utiliza para cifrar el mensaje. El destinatario lo descifra con su clave privada. Así, no es necesario compartir una clave secreta de antemano, lo que resulta ideal para escenarios entre equipos o públicos donde las claves públicas pueden distribuirse libremente.
Ejemplo: Si cifra un archivo con la clave pública de un amigo, solo su clave privada podrá descifrarlo, aunque alguien más lo intercepte.
Una clave privada criptográfica puede generar una firma digital, y la clave pública permite verificar esa firma, acreditando el origen y la integridad del mensaje.
Cuando realiza una transferencia on-chain, su cartera firma la transacción con su clave privada. Los nodos de la red emplean su clave pública para comprobar si la firma es válida y verificar los detalles de la transacción antes de aceptarla o rechazarla.
Por ejemplo: Al iniciar una retirada on-chain en Gate, la firma se realiza en su cartera. Tras transmitir la transacción a la red, los nodos la verifican con su clave pública. Incluso si alguien copia los datos de la transacción, no podrá falsificar una firma válida sin su clave privada.
El método más habitual es el “algoritmo de firma de curva elíptica”, que emplea curvas matemáticas para ofrecer alta seguridad y eficiencia.
En las carteras blockchain, las claves criptográficas definen tanto la propiedad como el control de los activos. La clave privada es la prueba de propiedad.
La cartera deriva la clave pública de la clave privada y, a partir de la clave pública, genera una dirección. Cuando alguien envía fondos a su dirección, solo usted, con su clave privada, puede acceder a esos activos. Una frase mnemotécnica es un respaldo legible de su clave privada; si la pierde, no podrá recuperar sus fondos.
En la práctica:
Estos dos tipos de claves criptográficas se diferencian en su uso, rendimiento y escenarios de aplicación.
Claves simétricas: Se utiliza la misma clave para cifrado y descifrado. Son rápidas y adecuadas para cifrar archivos o bases de datos locales. Entre las opciones más robustas está AES-256.
Claves asimétricas: Las claves privada y pública forman un par; permiten firmas digitales y la distribución pública de la clave pública. Son idóneas para autorización de carteras, certificados y comunicaciones seguras. Los estándares habituales incluyen RSA-2048 o superior, o esquemas de curva elíptica como secp256k1.
En 2024, las recomendaciones principales son usar AES-256 para cifrado simétrico y, al menos, RSA de 2048 bits o curvas elípticas reconocidas para operaciones asimétricas. Fuentes: NIST SP 800-57 (2023), ENISA Cryptographic Guidelines (2023).
Los mayores riesgos son la filtración o pérdida de la clave privada, seguidos por interfaces de phishing que engañan al usuario para firmar y métodos de respaldo inseguros.
Paso 1: Realice copias de seguridad de las frases mnemotécnicas fuera de línea. Escríbalas en papel o en placas metálicas y guárdelas por separado; evite hacer fotos o almacenarlas en la nube.
Paso 2: Utilice carteras hardware. Almacene las claves privadas en dispositivos dedicados que solo envían el resultado de la firma al ordenador, sin exponer nunca la clave privada.
Paso 3: Active esquemas de multifirma y listas blancas de direcciones. La multifirma reduce el riesgo de fallo único; las listas blancas previenen transferencias accidentales. En Gate puede activar listas blancas de direcciones de retirada y controles de seguridad reforzados para operar con mayor protección.
Paso 4: Verifique siempre los detalles de la transacción antes de firmar. Revise las direcciones de los destinatarios y los importes; desconfíe de webs falsas o ventanas emergentes que puedan inducirle a firmar transacciones maliciosas.
Además, las claves API se emplean para autorizar el acceso a interfaces; son distintas de las claves privadas on-chain, pero también deben gestionarse de forma jerárquica y rotarse periódicamente para evitar privilegios excesivos.
Las claves criptográficas son elementos fundamentales para el cifrado, descifrado y las firmas digitales, y establecen los controles de acceso a datos y activos. Las claves simétricas priorizan la confidencialidad eficiente; las asimétricas permiten la distribución pública y la verificación de firmas. En las carteras blockchain, la clave privada representa la propiedad, mientras que las claves públicas y las direcciones permiten recibir fondos y verificar transacciones. Las mejores prácticas incluyen garantizar una fuerte aleatoriedad en la generación, copias de seguridad seguras, aislamiento de claves en hardware, implementación de multifirmas y uso de funciones de seguridad como la lista blanca de direcciones de Gate. La pérdida o exposición de claves privadas suele ser irreversible: la gestión adecuada de claves es esencial para la seguridad de los activos.
Si pierde su clave privada, perderá permanentemente el acceso a todos los activos vinculados a esa dirección: no existe forma de recuperarla. La clave privada es la única prueba de propiedad de una dirección de cartera; los sistemas blockchain no disponen de mecanismo de “recuperación”. Por eso es fundamental realizar copias de seguridad seguras: almacene su clave privada fuera de línea en una cartera fría, cartera hardware o copia cifrada en papel; nunca la guarde en dispositivos conectados a internet.
La clave privada otorga control total sobre su cartera: cualquiera que la posea puede transferir todos sus activos de forma irreversible. Compartir la clave privada es tan arriesgado como entregar la contraseña de su cuenta bancaria a un desconocido. Ni el soporte técnico ni personas de confianza deben pedirle nunca su clave privada: plataformas legítimas como Gate jamás la solicitan a los usuarios.
Las carteras hardware (como Ledger) almacenan las claves privadas en chips dedicados fuera de línea; incluso si se conectan a un ordenador comprometido, la clave privada permanece segura. Las carteras software almacenan las claves privadas en dispositivos conectados a internet y son más vulnerables al robo por malware. Para activos de alto valor, utilice carteras hardware; las carteras software o plataformas como Gate son adecuadas para transacciones diarias de menor importe.
Las frases mnemotécnicas y las claves privadas cumplen funciones equivalentes, pero en formatos distintos. Una frase mnemotécnica es una secuencia de 12 a 24 palabras en inglés que sirve como respaldo fácil de recordar de su clave privada; la clave privada es una cadena hexadecimal cifrada. Ambas permiten restaurar completamente su cartera y activos: el nivel de seguridad es idéntico, así que trate ambas con la misma precaución: no capture, fotografíe ni suba ninguna de ellas a internet.
En exchanges centralizados como Gate, la plataforma custodia sus claves: usted dispone de derechos de uso, pero no de acceso a las claves privadas reales. Este modelo es cómodo, pero implica mayor riesgo: si el exchange es hackeado o cierra, sus activos pueden verse afectados. Para almacenamiento a largo plazo, retire las criptomonedas a una cartera de autocustodia donde usted controle las claves privadas y, por tanto, tenga la propiedad y el control total de sus activos.


